LA GUÍA

Hola, soy Eve

Y no siempre supe que mi misión era acompañar a otras mujeres.Antes de perder la inocencia, si me preguntabas qué quería hacer, te respondía otras cosas.Soy hija, nieta y bisnieta de mujeres que no supieron qué hacer con el poder que tenían entre sus manos, en un mundo que estaba diseñado para rechazarlo. Sus vidas están llenas de historias que nunca se contaron, pero que se respiraban en el ambiente como un susurro antiguo.En la búsqueda de lograr los sueños que soñaba para escapar, me encontré con Mujer Ancestra. Esta es mi historia.

Crecí mirando a las mujeres de mi linaje debatirse entre su fuerza y el miedo a usarla. Ninguna sabía bien qué hacer con el poder que les ardía por dentro: unas lo escondieron, otras se endurecieron, otras lo entregaron para sobrevivir.

Yo heredé todo eso: la furia, la dulzura, el silencio. El temblor de la ira incontrolable, y una voz indomesticable.Desde muy chica la vida me trajo cosas que sanar. Fui víctima de todos los abusos posibles.Cuando una niña crece así, empieza a entender demasiado pronto lo que el mundo prefiere esconder.Hubo cosas que ninguna niña debería ver, experiencias que se heredan sin querer, cuando un linaje viene cargando generaciones de mujeres que hicieron lo que pudieron con lo que tenían. En mi casa, ese legado también estaba, pero yo sólo pensaba en una cosa para sobrevivir.

Que un día, en algún momento, iba a crecer. Iba a tener mi casa y mi familia y ahí, por fin iba a estar a salvo. Fantaseaba con ser una empresaria exitosa o una cantante, fantaseaba con que alguien me adoptara y me llevara para cuidar de mí.

Mi cuerpo, que siempre fue mi testigo más fiel, lo sintió todo. Lo guardó todo. Y en esa búsqueda por desaparecer lo que me dolía, también desaparecí yo.Y no te cuento todo esto para que sientas lástima. Yo no la siento por mí. Sé que es lo que mi alma vino a experimentar y estoy en paz con eso. Te lo cuento para que sepas de dónde vengo, y que mi trayectoria profesional empezó conmigo.Yo fui la que tuve que enseñarme a desaprender. Desaprender la violencia, la escasez, la limitación.Enseñarle a mi cuerpo a sentirse a salvo con más. A sentirse a salvo en el amor, en la calma y en la abundancia.Conozco muy bien la frustración de querer más y no saber cómo. Conozco muy bien lo profundos que pueden ser los bloqueos de escasez y trauma a la hora de alcanzar tus sueños.

En mis momentos de mayor oscuridad y confusión, siempre, debajo de todo seguía habiendo algo: una voz, un llamado. Un fuego que no me dejaba dormir. Que me pedía que volviera. Que me pedía que me recordara.Si estás leyendo esto, quizá también sentís ese llamado. Ese temblor interno que te dice que hay algo más, incluso si todavía no sabés qué. Esas ganas de alcanzar sueños que parecen imposibles, que aparecen en imágenes furtivas mostrándote un futuro al que no sabés bien como llegar.Y como alguien que viene de los lugares más hostiles, puedo decirte: todo es posible. Lo que sea que sueñes, es posible. Pero no sólo eso: Hay un camino de plenitud y abundancia universal que tu alma vino a experimentar, sólo tenés que encontrarlo.Y la herramienta más poderosa que tenés para hacerlo es tu cuerpo y sus ciclos. El cuerpo de las mujeres es una fuente infinita de sabiduría y un reloj que te muestra lo que necesitás saber para alcanzar esos sueños: sólo hay que saber escucharlo.

Hoy, después de tantos años, puedo ver el camino en perspectiva. Tuve que irme para poder volver. Tuve que bajar a mis propias cuevas, abrir heridas viejas, enfrentar la historia de mi linaje y la mía para entender que en ese dolor había poder, y que esos sueños que estaba buscando estaban detrás de recuperarme.

En esa oscuridad encontré algo que ninguna de esas mujeres pudo enseñarme con palabras: La herida está en el cuerpo, y el cuerpo es un Umbral. Un lugar donde la energía se fuga… o se recupera.Cuando empecé a recuperar la mía, me sentí indomable. Indómita.Y entendí que no podía hacer otra cosa que acompañar a otras mujeres a hacer lo mismo. No porque “deba”, sino porque me atraviesa. Porque lo viví en el cuerpo. Porque sé lo que pesa ser una mujer que intenta ser todo para todos. Sé lo que duele perderse en el otro. Y conozco el anhelo de regresar aunque no sepas el camino.Tengo formaciones y una práctica sostenida en resultados reales: soy Coach Ontológica trabajando con mujeres hace nueve años, formada en terapia sistémica, constelaciones familiares, herramientas energéticas, de gestión emocional y del sistema nervioso.

Ese es mi currículum. Pero pensé que quizá te gustaría leer mi historia.Este camino de regreso empezó hace 18 años.Hoy mi trabajo nace de la mezcla viva entre técnica, cuerpo y memoria ancestral.Bienvenida a este espacio que creé con la fuerza de mis ancestras y con la mía.Ojalá encuentres el coraje de volver a vos.

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